La Bhagavad Gītā tiende a imprimir sobre el individuo dos cosas: primero, la abnegación, y segundo, la acción. El estudio y la vivencia despertarán la creencia de que hay sólo un Espíritu y no muchos; de que no podemos vivir tan sólo para nosotros mismos, pero de que sí podemos llegar a darnos cuenta de que no hay tal cosa como la separatividad, y que no hay posibilidad alguna de escapar del Karma colectivo de la raza a la que uno pertenece, y en consecuencia, que hemos de pensar y de actuar en concordancia con esa creencia. Al poema se le ha tenido en la más alta estima por todas las sectas del Indostán, excepto por la mahometana y la cristiana.
El mismo ha sido traducido a numerosos idiomas, tanto asiáticos como europeos; también es leído hoy por cientos de sinceros teósofos en todas partes del mundo. A aquéllos y a todos los demás que realmente amen a sus congéneres, y que aspiran a aprender y a enseñar la ciencia de la devoción, se dedica esta edición de la Bhagavad Gītā.


William Q. Judge